—Sí, soy yo —respondió él, abrazándola con más fuerza, sonriendo al verla reconocerlo.
Camila finalmente volvió en sí y se apartó de su abrazo. Lo miró fijamente durante unos segundos.
—¿Dónde has estado? ¿Estás bien? —preguntó con preocupación.
Jimmy le acarició el rostro con suavidad.
—Estoy bien. He vuelto a buscar lo que es mío por derecho —dijo mirándola fijamente—. He vuelto por ti, Camila.
Camila tragó saliva.
¡Oh, no!
¡Bip!
La puerta del ascensor se abrió y Camila tomó apresurad