Después de bañarse, Camila se acurrucó en los brazos de Alexander mientras ambos permanecían acostados en silencio.
—Hoy fue el mejor cumpleaños que he tenido —dijo suavemente.
—¿Por qué? —preguntó Alexander, animándola a continuar.
Camila sonrió.
—Porque pude decidir muchas cosas por ti. Aunque te quejaras, hicimos varias cosas de mi lista… contigo.
Alexander la miró con curiosidad.
—¿Lista? —arqueó una ceja.
—Sí… cosas que quiero hacer con mi esposo —respondió ella—. Bueno… algo así.