36.
MEGAN
Cuando el avión finalmente aterriza y las ruedas tocan la pista, siento que una parte de la tensión acumulada durante las últimas semanas se desprende de mis hombros.
No desaparece.
Solo deja de pesar tanto.
Permanezco sentada hasta que el capitán anuncia que podemos levantarnos. Asher espera unos segundos antes de ponerse de pie, como si quisiera darme tiempo para salir primero. Ya ni siquiera me sorprende ese tipo de gestos. Lleva semanas intentando demostrarme que es un hombre distint