14.
ASHER
Cierro la puerta de mi oficina con suavidad, pero el sonido parece más fuerte de lo normal. Megan se mantiene de pie frente a mi escritorio, rígida, como si sentarse implicara ceder territorio.
La luz entra por los ventanales de piso a techo y dibuja líneas claras sobre el suelo. Todo aquí está en orden. Todo bajo control.
Excepto esta conversación.
—Siéntate —le indico, señalando una de las sillas frente a mí.
—Prefiero estar de pie —responde.
Asiento una vez y rodeo el escritorio, apoy