Me desperté, pestañeé varias veces, Alos me tiene rodeada con sus brazos, mi cuerpo está tan pegado al de él que siento su erección en mi trasero, me echó un poquito más para atrás, para poder sentirla mejor.
—No pierdes la costumbre—Su voz es ronca
Lo miró por el rabillo de mi ojo—¿De qué hablas?—Sonrió
—De que siempre quieres abusar de mí cuando duermo.
Río de carcajadas y me doy la vuelta para quedar cara a cara, su cabello castaño está todo alborotado, se pasa la mano por la cara, incluso