Narra Loreley.
Ahora no quería despertar, sin embargo, de un momento a otro Fernando desapareció de mi alucinación o sueño, puesto que no sabía de qué manera debía nombrar lo que me estaba pasando. Volví a mi realidad una vez que abrí los ojos quedándome pasmada en cuanto sentí a Alfonso a mi lado totalmente desnudo, restregando su hombría entre mis glúteos y con sus dedos dentro de mi cavidad vaginal.
—¡Aléjate desgraciado! — le exigí removiendo sin tener idea de cómo me había desnudado o de