Capítulo 27. ¡Nos están siguiendo!
Brooke jadeó, el dolor y el efecto de la medicina estaban haciendo estragos en su cuerpo, pero su instinto lo obligó a mantenerse despierto. Tenía que llegar a la casa de Benjamín, si quería confiar en alguien, ese tenía que ser el jefe de la policía. Con dificultad, tomó la bolsa que Richard le había dejado, la aferró a su pecho y caminó por la calle, mirando a todos lados de vez en vez. Temía que alguien lo siguiera.
Él ni siquiera sabía cómo es que había conseguido escapar del hospital, pero