Capítulo 23. Culpas
«Brooke.»
Richard se arrodilló delante del cuerpo del muchacho, por un momento estuvo a punto de cometer una imprudencia, pero recordó que no podía tocarlo.
La impotencia llenó el cuerpo de Richard, la rabia corrió como veneno por sus venas y tuvo que ahogar el alarido de dolor que amenazó con salir de sus labios. Cuando escuchó las sirenas de otras patrullas acercarse, él llamó al 911 y se alejó lo suficiente como para darle tiempo a Benjamín de llegar, lo había escuchado maldecir por el radio