Capítulo 11. No quiero sufrir más
Gary apretó los puños, se levantó y tomó a Yeremi por el cuello.
—Mantén tus manos y tus pensamientos lejos de él —le gruñó.
La tensión que manaba de él debió bastar para que Yeremi se echara atrás con sus intenciones; sin embargo, era un amante del peligro y más que una advertencia, para él fue una invitación. Una competencia y Brooke era el premio mayor.
—¿Cómo harás para evitar que piense en él o que lo busque? —lo retó.
Gary lo levantó de la silla y lo lanzó hacia la puerta.
—No te atr