Mundo ficciónIniciar sesiónMía
Salgo de trabajar de buen humor. Marcus y yo nos llevamos mejor que antes. Parece que ha comprendido que no puede tratarme como si fuera un súbdito suyo.
Cada vez se parece más al Marcus del que me enamoré, el que convertía mi pecho en mil mariposas revoloteando. Poco a poco voy olvidando la mañana que me dejó y todo mi cuento de hadas se vino abajo como un castillo de naipes
- ¡Joder! - Dice Dante mira







