Me sentía bastante incómoda cada que compartía algunos momentos con el asesino de mi hermano, quizá pude aprender a tolerarlo un poco porque tenía un hobbie en común conmigo y ese era la pasión por la lectura y los libros, incluso pude leer Drácula, un libro que mi padre nunca quiso comprarme.
Había fingido pérdida de memoria por el shock de vivir secuestrada con los Napoli y por los evidentes golpes que yo misma me había propinado contra la pared u objetos. Ah, de solo pensar en eso recuerdo t