—Anoche llegaste tarde. —Emi dejó de peinar su cabello para voltear a ver a su Bruce.
—Siento mucho si te desperté cuando llegué. —Dijo ella al mismo momento que sonríe.
—Ni siquiera una sonrisa puede ocultar lo mal que te sientes. ¿Te hizo algo? —Ella se acercó a su hermano y cruzó su brazo con el de él para salir de la habitación y bajar a desayunar.
—No fue nada malo, solo comprendí que no estamos hechos el uno para el otro. Matt tiene una vida muy ajetreada y no puedo lidiar con eso. Sí, ad