—¡Matthew! —Oliver gritó su nombre al momento de entrar en la sala donde Matt estaba entrenando con rudeza para mantener su cuerpo en perfectas condiciones.
Cuando Matt terminó de levantar pesas, fue por agua y bebió lo suficiente, cuando terminó de relajarse, se centró ahora en su primo y preguntó.
—¿Todo bien? —Oliver lo miró con fastidio.
—A veces no soporto cuando te crees muy importante. —Dijo Oliver.
—Lo soy, primo, y lo sabes muy bien. Ahora dime lo que has venido a decirme, estoy entre