Matthew volvió a su Pen-House junto con su primo, pero antes de encerrarse en el su propio bar privado con él, subió a su habitación a mirar si Emilia estaba bien y dormida.
Se acercó a la cama y con sus dedos movió de su rostro un mechón de su cabello, verla allí dormida era como ver un tierno ángel, Emilia ante sus ojos se veía vulnerable, hermosa y delicada. Matt se arrodilló en el suelo y allí miró de cerca el rostro de Emilia, preguntándose si algún día en realidad podía tener una familia