—Desde que llegamos a casa has estado muy triste, y sé a qué pueda deberse, pero como no quiero arruinar lo que hemos logrado tú y yo, no insistiré en que lo conversemos. Baje a la cocina para ir por algo que pueda despertar tus ánimos de nuevo, así que estuve buscando en congelador y encontré helado de yogur con fresa, tu favorito. —ella levantó su vista en dirección a Brent.
—Gracias. —lo aceptó sin ningún problema, no tenía intenciones de discutir con él ni con nadie.
—¿Vemos una película