grandes errores que duelen en el alma.
Durante toda su vida jamás se había arrepentido de sus decisiones... jamás había reprochado a la vida por haberlo lanzado en los caminos más difíciles de la vida y mucho menos se había dedicado a llorar por los rincones de la casa o a lamentarse hasta morir... ¡no!... él había armado sus pedazos, se había forjado en el fuego y se había convertido en una bestia, en un hombre implacable, en algún digno de respetar, de admirar...
¡Se había convertido en el amo del mundo!, de su mundo... había arma