El triunfo de unos, la caía de otros. parte dos
Decir que Armando quería matar a su hija Grecia era poco, a duras penas había logrado controlar su ira, se encontraba sentado pasando las manos por su cabello; teniendo un terrible dolor de cabeza a causa del estrés.
— ¿Desde cuándo lo sabes? — preguntó Litzy, dirigiendome hacía Mónic.
— Desde que tú y tu madre me entregaron sus acciones en la constructora — respondió calmadamente la muchacha, cruzada de brazos.
— ¿Por qué nunca me dijiste? — preguntó Litzy. No sabía cómo sentirse al respecto