Dominick Carbajal nunca había sentido tanta vergüenza como en el momento en que despertó en el viñedo McGreen sintiéndose del asco, después de una larga noche de borrachera; escuchar el sermón de Mónic había sido la peor aparte de todas, él sentía que la cabeza le iba a explotar y la voz de la muchacha le taladraba el cerebro.
Cómo si de una mamá se tratara, Mónic primero le dió uno de los peores sermones de su vida para luego mostrar preocupación por su estado, darle un par de pastillas para e