La tarde caía con un cielo teñido de naranja sobre la ciudad, y la oficina de Monteluce parecía más silenciosa que nunca. Valeria revisaba unos informes finales, consciente de que cada decisión podía ser observada y utilizada en su contra. Su orgullo la mantenía firme, pero la sensación de vulnerabilidad no la abandonaba. Cada vez que miraba al niño, su corazón latía con fuerza: protegerlo era su prioridad absoluta, y Lucas, aunque aún desconocía la verdad, comenzaba a ser parte del riesgo.
Luc