La ciudad, eh, no dormia.
Pero, esa noche…
parecía estar conteniendo su respiración.
Lucas conducía, en soledad.
El mapa… residía en su mente, cada calle, cada giro, y cada punto de acceso grabados, casi como si fueran una extensión de él mismo.
No precisaba mirar, no.
Sabía exactamente a dónde se dirigía.
El servidor espejo…
La pieza clave que podría cambiarlo todo... o destruirlo, ¿no?
Apretó el volante, con fuerza.
No dudes, eh.
La voz de Elena persistía.
Pero tampoco se desvanecía otra.
Con