DARIAN
El llanto de Valerie irrumpió en la penumbra de la alcoba a eso de las seis de la mañana, interrumpiendo el sueño profundo e idílico en el que nos habíamos sumergido tras la tormenta de la noche.
Lyra se removió a mi lado con un gruñido ahogado, hundiendo la cara en mi pecho para intentar sofocar el sonido.
—Dime que es un espejismo y que la niña sigue dormida... —murmuró con la voz enronquecida por los gritos de la noche anterior, sin abrir los ojos.
Sonreí en la penumbra, pasándole una