DARIAN
La cena en el gran comedor de la residencia central había comenzado, como era costumbre casi todas las noches, con una discusión ridícula que ya a nadie en la casa le sorprendía.
—¡Es que eres desesperante, Nightbane! —exclamó Lyra, azotando su copa contra la mesa con tal fuerza que el vino tinto salpicó el mantel de lino blanco.
Al fondo del pasillo, los cinco Betas ni siquiera se molestaron en voltear. Aiden siguió masticando su filete con absoluta serenidad, Kai le sirvió más jugo a E