DARIAN
Tres meses después de nuestra noche de aniversario, la residencia central funcionaba con la precisión de un reloj... o al menos eso intentábamos aparentar.
En la gran mesa del consejo central, rodeado por mapas de las provincias y reportes de comercio, sostenía mi boligrafo mientras Aiden me dictaba los números de las cosechas del sur. Todo transcurría con normalidad hasta que el portón de roble se abrió de par en par.
Lyra entró al salón y caminaba con la elegancia depredadora de siempr