LYRA
El aire fresco del atardecer sobre el patio inferior nos ayudó a espabilar la mente.
Darian y yo bajamos la escalinata de piedra en sincronía. Atrás quedaba la intimidad de la habitación y la tregua del año; al cruzar el umbral del patio, volvíamos a ser los dos Alfas al frente de un imperio en reconstrucción.
En el centro del patio, junto a la fuente de piedra, nos esperaban nuestros padres, rodeados por una patrulla de seis rastreadores de la frontera sur que mostraban claros signos de a