El mapa sobre la mesa de conferencias en la sede de Blackwood parecía un tablero de ajedrez donde cada pieza respiraba tensión.
Habían pasado tres días desde la visita a mi padre. Tres días de control implacable, frenando los instintos salvajes de Nyx y Fenrir que nos exigían correr hacia el norte a destrozar a los responsables de la muerte de mi madre. Pero Darian tenía razón: un movimiento en falso, una embestida a ciegas contra un enemigo empapado en el veneno de la pima, y la Diarquía morir