DARIAN
Salimos del refugio de mi suegro en un silencio cargado de estática.
La verdad sobre la madre de Lyra flotaba entre nosotros como un espectro sediento de venganza. La imagen de una Luna dando la vida por su cachorra de tres años, resistiendo el veneno de la pima hasta el último aliento, no solo había encendido la rabia de Lyra; en mi interior, Fenrir arañaba mis entrañas, exigiendo las cabezas de los supervivientes de Ravencrest.
Lyra se detuvo a medio camino entre la casa y la camioneta