LYRA
La fiesta en la residencia Silverwood era todo lo que esperaba y nada de lo que deseaba: luces sofocantes, música demasiado alta y una marea de lobos de alta alcurnia observándonos a Darian y a mí como si fuéramos una exhibición de museo.
Iba vestida con un traje ceñido color esmeralda que dejaba mi espalda al descubierto, marcando la elegancia de mi porte de Alfa. Darian vestía un traje oscuro impecable y, aunque mantenía la sonrisa perfecta, su mano no había dejado mi cintura ni un solo