LYRA
Mi corazón parecía querer romperme las costillas mientras caminaba a paso firme por el pasillo del ala norte.
Todavía sentía el fantasma de sus labios quemándome la boca y la presión de sus manos en mi piel. Maldito sea Darian Nightbane. Tenía las agallas de acorralarme en mi propio territorio, besarme hasta hacerme perder la razón y luego mirarme con esa arrogancia destructiva que me hacía querer estrangularlo.
«Es nuestro. Se siente tan bien cuando nos toca...», murmuró Nyx en un rincón