DARIAN
Si en el campo de entrenamiento la tensión se medía a golpes, en la sala del Consejo la guerra era de nervios. Y a mí me estaba consumiendo vivo.
Eran las cuatro de la tarde. La gran mesa de caoba de la manada Blackwood estaba repleta de mapas, tratados territoriales y los rostros serios de los ancianos y Betas de ambas manadas. Lyra presidía la cabecera, luciendo impecable en una chaqueta oscura, con el cabello recogido y la mirada de hielo. Ni una sola traza del polvo ni de la vulnerab