Entre el amor y la venganza
Entre el amor y la venganza
Por: Alev
Rechazo

Alma Méndez.

Mi nombre era Alma, era lo único que conocía de mi pasado. Mis padres y cualquier conexión con mi pasado permanecían ocultos en las sombras del desconocido.

Desde mi más tierna infancia, fui acogida por la señora Mariel en la opulenta mansión Ferrer. Su amor maternal me envolvía, a pesar de que su luz parecía eclipsada por una profunda depresión.

El señor Emir, en cambio, era un hombre de hielo y autoridad. Un empresario prestigioso con aspiraciones políticas, me recordaba constantemente que le debía la vida. Su trato era hostil, como si mi existencia le resultara un estorbo.

En esa familia acomodada, dos hermanos compartían mi día a día. Ana, de mi edad, me veía como una rival, mientras que Marko, el orgulloso hijo mayor, se convertía en mi protector silencioso. Lo había amado desde mi infancia.

Entre quehaceres impuestos, golpes y soledad, la mansión se transformaba en un lugar sombrío.

La señora Mariel, frágil en su carácter, no podía protegerme, y Marko, ajeno a mi sufrimiento, no intervenía. En mi desesperación, anhelaba encontrar la fuerza para resistir.

— Alma — pronunció Marko, intentando captar mi atención. Podía ver la preocupación en su mirada cuando salió de la habitación de su madre.

— ¿Cómo está la señora Mariel? — inquirí.

— Muy mal. Los médicos siguen sin encontrar una causa para su depresión. Si no come, su estado se deteriorará aún más — me informó mientras se apoyaba en mis hombros, y yo le devolví el abrazo.

Me consideraba como una hermana mientras mi corazón anhelaba algo más.

Después de años de espera, el momento para declararle mi amor finalmente había llegado con su regreso a la mansión.

En un impulso guiado por mi corazón, uní mis labios a los suyos en un beso. Debí ponerme de puntillas, ya que Marko era notablemente más alto que yo.

Marko, con su atractiva presencia, era un hombre guapo con cabello oscuro y unos ojos grises que parecían capaces de leer mi alma.

Mi deseo por él iba más allá de lo físico; admiraba su valentía al enfrentarse a su padre y tomar su propio camino, independientemente del negocio familiar.

En ese único beso, sentí la suavidad y calidez de sus labios. No me rechazaba ni correspondía con el mismo fervor, simplemente permitía que ese momento transcurriera sin resistencia.

— Almita — él acarició mis mejillas y me miró con ternura.

— Te amo, Marko — le confesé, centrando mis ojos en los suyos — Te he amado toda la vida y siempre te amaré.

— Almita, yo te amo como a una hermana. Eres mi hermanita más pequeña — expresó, logrando que mis ojos se nublaran — Yo sé que me admiras y estás...

— Yo no estoy confundida, Marko, eres el amor de mi vida.

Él rió burlón — Tienes dieciséis años, Alma. Soy mucho mayor que tú. Aún no has vivido la vida y no puedes saber qué te deparará el destino.

Mis lágrimas caían como gotas de lluvia mientras Marko, con su usual elegancia, intentaba consolarme.

Era asombroso ver cómo, a pesar de su rechazo, mantenía la compostura de un verdadero caballero.

—¿Marko, crees que cuando sea mayor podrías enamorarte de mí?— Mi voz temblorosa se mezclaba con la tensión en el aire.

—Alma, seré sincero porque no quiero generar falsas ilusiones. Ayer le pedí matrimonio a Elsa.— Responde

Sus palabras cortaron como cuchillas afiladas. Mi corazón se desmoronó, pero Marko permaneció sereno.

En ese instante, sentí cómo mi corazón se despedazaba por completo. Anhelaba que la tierra me tragara y me arrojara lejos, escapando de la dolorosa realidad.

—Marko, pero Elsa no te quiere. Yo sé que es tu novia, pero ella...— Intenté expresar mis preocupaciones, pero él no permitió que terminara la oración, colocando sus manos sobre mis labios.

—Alma, no quiero escucharte hablar mal de Elsa o me enfadaré muchísimo. Ella es la mujer que amo y con quien deseo pasar el resto de mi vida..

Elsa, una de las mejores amigas de Ana, pertenecía a una familia acomodada dedicada a la medicina, en contraste con la familia de Marko centrada en las finanzas. Eran propietarios de una cadena de farmacias de gran relevancia.

Aunque se rumoraba que su familia tenía conexiones con el narcotráfico y la producción de estupefacientes, nada estaba confirmado. Más allá de su riqueza y mimada crianza, Elsa disfrutaba de salir con varios jóvenes, traicionando a Marko con sus amigos. No le correspondía tanto amor como el que yo sentía por él.

Sentí la urgencia de hacer lo que fuera necesario para evitar ese matrimonio.

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