Alma Ferrer.
Me encuentro cepillando mi cabello frente al espejo. Instintivamente bajé mis manos hacia mi estómago y acaricié mi abdomen. No puedo evitar pensar que me estoy arriesgando demasiado. Nunca me perdonaría si algo malo le ocurriera a mi bebé por mi culpa.
Quisiera irme a un lugar muy lejano donde ese miserable jamás pueda tocarme.
—Mi amor — Pronuncia Miguel antes de entrar en la habitación.
—¿Cómo estás? — Deposité un beso en sus labios y él me lo siguió. He aprendido a fingirle amo