Me han mentido.
El fin de semana se deslizó entre las olas con sorprendente velocidad. Aunque los lazos románticos con Marko no se habían consolidado, la experiencia en el mar fue excepcional. Marko se disculpó, su apretada agenda laboral solo nos permitió disfrutar de un fugaz fin de semana, pero prometió más escapadas en el futuro cercano.
Hace apenas unos minutos, llegamos a la imponente mansión, y Marko envolvía mi cintura con sus brazos de manera afectuosa. Su ternura como esposo era palpable. Era un ser