Me desperté temprano, antes de que saliera el sol, con la tarea de preparar el desayuno para mi tío y su esposa. Aún no puedo creer que dentro de pocos días se irán a México. Los extrañaré demasiado; me había acostumbrado demasiado a convivir con ellos.
Pronto estaré sola con Gabriel. Seremos únicamente nosotros dos, y debo encargarme de todo: la comida, las colegiaturas porque pronto entrará en la escuela, y absolutamente todo lo que tenga que ver con él.
Sé que Brian ya me ha ayudado mucho y