Alma
Descendí las escaleras con paso firme, consciente de su presencia antes incluso de posar mis ojos en él. A pesar de la tensión palpable en el ambiente, mantuve mi mirada altiva, sin permitir que ninguna emoción traicionara mi semblante. Sentí su escrutinio mientras me observaba de arriba a abajo, y aunque intentaba mantenerme imperturbable, no podía ignorar la intensidad de su mirada, cargada de frialdad y resentimiento.
No podía creer que una vez más nos encontráramos frente a frente. Mi