Marko.
Odio admitirlo, pero me jodió. Me jodió demasiado ver a ese niño llorar de esa forma. Tuve que contenerme para no ceder a la tentación de seguirle la mentira y hacerle creer que yo soy su padre. Después de todo, él no tiene la culpa de la mujer que tiene por madre. De esa traidora.
No puedo evitar pensar que él podría haber sido mi hijo. Tal vez por eso sentí esa extraña sensación en el pecho cuando lo vi. Tiene sus ojos, los malditos ojos de esa traidora de Alma.
En este momento estamos