Alma
Aún me resulta difícil asimilar la realidad de que mi padre haya fallecido. Aunque nuestra relación fue terrible, y nunca realmente sentí que fuera un padre para mí, el peso de su ausencia me golpea con fuerza. El dolor que siento es abrumador, casi insoportable.
En el sepelio, mientras veía su ataúd descendiendo lentamente hacia la tierra, sentí que mi alma se quebraba en pedazos. Las lágrimas brotaban de mis ojos sin control, mezclando el dolor con la confusión y la ira. A pesar de toda