Charlotte
—¡Levántate! Nos vamos —me dijo Dorian, agarrándome del brazo.
—¿¿Para dónde nos vamos, Dorian?? —me levanté del suelo llorando.
—Vamos a tu mansión. Ahora viviremos allí, todos juntos con tu madre. Y mucho cuidado con mentir o hacer algo que la haga sospechar de mí, porque te juro que con las dos acabo. ¿Me entendiste?
—¡Eres un maldito miserable! —me lancé sobre Dorian y comencé a golpearlo, pero él, en medio de su burla, solo me agarraba los brazos con fuerza, haciéndome daño.