Narrador
Mientras tanto, al otro lado de California, Federick no tenía idea de lo que estaba ocurriendo, hasta que recibió una llamada inesperada de su hermana.
—¡Diane! ¡Qué alegría escucharte! ¿Cómo estás?
—Yo bien, pero las cosas por aquí están un poco complicadas. ¿Ya te enteraste de lo que pasó en estos últimos días?
Federick sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, imaginando lo peor.
—No, ¿qué sucedió? ¿La familia está bien?
—Nuestra familia, sí, por suerte están bien. Pero Jordan...