Capítulo 13 No voy a apartar mis pensamientos de venganza.
Me detuve en el piso donde se encontraba la cafetería, justo después de que Federick saliera de mi oficina. Un repentino impulso me llevó a supervisar personalmente el trabajo de los Maclovin, y esta vez era el turno de Magdalena.
Sin previo aviso, entré con determinación en la cafetería, pero me quedé momentáneamente en el umbral de la puerta al escuchar gritos provenientes de dentro. Quería entender qué estaba sucediendo, ya que parecía que las empleadas estaban en medio de una acalorada disc