Federick
Los días transcurrieron en relativa calma, al menos eso parecía. Charlotte creía que mi familia estaba haciendo su trabajo a la perfección, y yo me aseguré de que lo pensara. Ya había cerrado los dos negocios semanales que ella me exigió para mantener mi puesto en la compañía, así que era hora de rendirle cuentas.
Sabía que Charlotte me esperaba en su oficina, habían pasado varios días desde nuestro último encuentro, y noté que la situación la tenía nerviosa. Toqué la puerta, y escuc