Los días pasaban como si su propósito fuera ser lentos y tortuosos. La primera semana se sintió como un mes, la segunda como un año.
Al principio, Craig pensó que sería suficiente verlo de lejos, pero el aspecto cansado y débil de su rostro lo golpeaba con una culpa inmensa. Notaba que no comía casi nada en todo el día, su negación le dijo que tal vez no le gustaba la comida de la cafetería, así que le pidió a la cocinera que lo cambiara, pero Marcus seguía sin probar bocado.
Sabía que él tamp