Mundo ficciónIniciar sesiónAkira
—Lisa, ya trajeron la ropa— me acerqué a la cama y me di cuenta que lisa estaba dormida. Me acosté en la otra esquina y me quedé contemplándola.—Eres muy hermosa— acaricié su mejilla y me agarró la camisa —. Aún tienes esa costumbre, linda, no has cambiado nada. Sigues siendo esa dulce y tierna mujer que conocí. Te amo tanto, lisa—sin darme cuenta, terminé rendid






