Lisa
Ha pasado un largo tiempo y aún no ha venido el viejo o alguien de sus hombres. A este paso no podré hacer nada por Akira. Intenté forcejear para soltarme, pero está muy fuerte para poder soltarlas. Escuché la puerta y dirigí mi mirada a ella, dejando de forcejear con la soga que sujetaban mis manos. Vi a uno de los hombres con el arma apuntándome. No tengo tiempo para pensar.—Te mandaron a matarme, ¿No es así?— se quedó en silencio y cargó el arma.—Puedo pedirle una última cosa.—¿Quiere evitar que la mate?—No, la realidad es que no me importa.—¿Entonces? — me miró fijamente, apuntando el arma a mi dirección.—No quisiera morir sin haber cumplido una fantasía— fingí estar afligida. Pronunci