VALERIA
Me tira con fuerza. Mis pies apenas alcanzan a seguir el ritmo mientras me arrastra fuera del estudio, por el pasillo, hacia las escaleras. Mis talones golpean contra los escalones, siento el dolor subir por mis piernas, pero no me importa. Solo quiero soltarme y salir corriendo. No puedo creer que nates moría por convertirme en esposa de este monstruo.
—¡Déjame, Damián! —grito, mi voz parece rebotar en las paredes vacías—. ¡Déjame!
—Voy a llamar al doctor —dice él, con esa calma enferm