VALERIA
—¿Por qué me dices esto?
—Porque quiero que sepas que no estoy en tu contra —respondió Andrés, y su sonrisa se ensanchó, mostrando los dientes amarillentos por el tabaco—. Tampoco estoy a tu favor. Solo estoy donde debo estar. Y hoy, estar aquí era lo correcto.
—Gracias.
—Solo sé que no volverá a molestarte nunca más —dijo, llevándose el cigarro a la boca—. Sería un tonto si regresa solo por una venganza. No es tan idiota o al menos eso espero.
—¿Tú sabías lo que hacía? —pregunté.
—Fui