Después de la cirugía, María permaneció inconsciente bajo el efecto de la anestesia.
Aproximadamente dos o tres horas después, el efecto de la medicación se desvaneció y ella abrió lentamente los ojos. Al mirar a su lado, en lugar de Manuel, vio la sonrisa de Daniela, lo cual la hizo sentir inexplicablemente desolada.
—María, gracias a Dios, ¡finalmente has despertado! —dijo Daniela al ver que María abría los ojos, acercándose rápidamente y tocando su vientre. Inflando las mejillas, continuó—: A