Antes de dormirse, una extraña idea cruzó la mente de María: Sara, después de ser brutalmente golpeada por la gente de Manuel, probablemente no pudiera salvar a su bebé en su vientre.
En el pasado, María había adorado a los niños, disfrutaba de sus pequeños cuerpos fragantes y ojos inocentes. Después de casarse con Nicolás, su deseo de tener hijos se volvió aún más fuerte.
Pensaba que, dado que ella no era fea y Nicolás era guapo, su descendencia sería absolutamente hermosa.
Después de medio añ