Después de elegir cuatro o cinco prendas de primavera muy distintivas, María lanzó una mirada discreta hacia Manuel y se sorprendió al ver que él estaba sonriendo con satisfacción. A menudo afirmaba y seguía la sugerencia de las asesoras de ventas, provocando risas coquetas entre el grupo de mujeres admiradoras.
Ese hombre, ¿venía a acompañarla a comprar ropa o a coquetear?
María sintió fuego arder en su corazón. Sin pensarlo demasiado, agarró un vestido con tirantes y entró en el vestidor. Cerr