¿Una condición? ¡¿Cómo se atrevía a proponer una condición…?!
María apretó los dientes, mirándolo con furia mientras se encontraba con su mirada llena de significado. Estaba tan enfadada que casi estaba a punto de estallar.
—Te has pasado. ¿Y si no la acepto?
Ella no iba a aceptar. No iba a dejar que él se saliera con la suya.
Manuel echó un vistazo a su rostro enrojecido, curvó los labios fríamente. Pronunció unas palabras: —Solo necesitas asentir con la cabeza para salvar la vida de Sebastián