Bajo la hábil seducción de Manuel, María sintió cómo su cuerpo se tensaba involuntariamente, retrocediendo lentamente, pero detrás de ella solo había una pared sólida, sin escapatoria.
El hombre tenía una figura musculosa y esbelta, su alta estatura bloqueaba por completo su visión.
María se encontró completamente atrapada entre la pared y el pecho de él.
—Quiero que estés conmigo—dijo Manuel con calma, sus ojos oscuros fijos en la abertura de su ropa.
María se sintió incómoda bajo su mirada pen